Roma, la ciudad eterna

Hoy os traemos un post diferente a lo que os tenemos acostumbrados: viajar es una de las cosas que más nos gusta hacer y hemos pensado en hacer una serie de posts con recomendaciones sobre restaurantes, hoteles, sitios que visitar, etc en algunas de nuestras ciudades favoritas.

Empezamos con Roma: ciudad que visitamos este verano y a la que tenemos ganas de volver, ya que nos embrujó desde el primer momento.

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Este viaje era especial por muchos motivos, ya que íbamos en familia y era una asignatura pendiente desde hace muchos años. Finalmente este verano conseguimos visitar la capital italiana los cuatro y fue una experiencia inolvidable.

Nos alojamos en el Hotel Palazzo Navona , de la cadena Mood Hotels. Un hotel precioso, situado en el centro de Roma, muy cerca de la Piazza Navona.

El hotel está renovado por completo en su interior, con una decoración moderna, en tonos blancos y negros, que le da un aspecto muy limpio y agradable. Además, el personal es encantador. Llegamos tarde al hotel, debido a un retraso de casi 5 horas en nuestro vuelo, ya que veníamos desde Split (Croacia), y nada más llegar, agotados, nos recomendaron un sitio cerca donde ir a cenar y a tomar un típico “gelatto” italiano, mientras ellos nos preparaban el “check in”. Gino y Pietro, de recepción, nos ayudaron mucho durante toda nuestra estancia, facilitándonos recomendaciones de restaurantes, transporte, indicaciones en el mapa, etc, siempre atendidos en perfecto español y con una gran sonrisa.

Lo que más nos gustó del hotel es su azotea, desde donde está sacada la primera foto que ilustra este post. Por las tardes sirven el típico aperitivo italiano y copas en formato “afterwork”, con música chill-out y el skyline romano como fondo. Las vistas al atardecer son de postal. Merece la pena acercarse aunque no estéis alojados, solo por disfrutar de un buen Aperol Spritz mientras cae el sol sobre Roma.

Uno de los sitios que nos recomendaron para cenar, nada más llegar a la ciudad, fue la Pizzería Da Baffetto, situada en la Via del Governo Vecchio y muy cerca de nuestro hotel. Veníamos muy cansados del viaje y degustar una auténtica pizza romana, hecha en horno de leña, en un sitio tan típico nos supo a gloria. Es una pizzería pequeña, con aspecto tradicional, donde su dueño te recibe con su mandil blanco y su gran bigote, seña de la casa, sin duda. La relación calidad precio nos pareció excelente. Parece ser que se suelen formar colas para acceder a la pizzería, al parecer porque es uno de los lugares donde transcurre la novela de Federico Moccia “A 3 metros sobre el cielo” (nosotros ni lo sabíamos ni encontramos cola, quizás porque era tarde para la hora habitual de cena en Italia).

Justo enfrente está la heladería Frigidarium, otro sitio que merece la pena visitar y probar uno de los auténticos “gelattos” italianos. Esta tiene la particularidad de que se puede añadir gratis chocolate con leche o chocolate blanco encima del helado, que se endurece con el frío y queda a modo de capa externa crujiente. Muy rico e ideal para combatir el calor del verano romano.

Roma está llena de heladerías, es una de sus señas de identidad, pero una de las que más nos sorprendió fue la Gellateria Della Palma, cerca del Panteón, con más de 150 sabores distintos de helados, con variedades sin lactosa, sin gluten, veganos, y donde probamos sabores como mandarina, piña, higos o pétalos de rosa.

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disfrutando de un helado de pétalos de Rosa en la Gellateria Della Palma

Otro restaurante que nos encantó y que merece la pena visitar, pese a que hay que ir con el GPS del móvil, ya que está en una callejuela que, por lo menos en el mapa que nos habían dado en el hotel, ni aparecía, es la Osteria al Vecchio Pegno. Dicen que no se puede ir a Italia y no probar la auténtica carbonara. Lo que no dicen es que después de probarla no volverás a comer unos espaguetis carbonara en España, porque no te sabrán ni la mitad de buenos! Impresionante es quedarme corta. Amo la comida italiana y, en especial la pasta, y no había probado nunca un plato tan exquisito y a la vez tan sencillo como la carbonara de esta ostería. Es un pequeño restaurante típico italiano, con mesas y sillas de madera rústica, techos bajos y luz tenue. La atención exquisita, llevado por una familia. Recomendamos reservar (a nosotros la reserva nos la gestionó el hotel) porque es pequeñito y se llena enseguida.

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Brindando con limoncello en la Osteria Al Vecchio Pegno

Al día siguiente y guiados por la aplicación de Trip Advisor, que nunca nos suele fallar, buscamos un restaurante para comer por la zona de Piazza D’Espagna y nos decidimos a entrar en el Ristorante Al 34, un restaurante especializado en pescados y mariscos, con la base de la cocina tradicional italiana. Después de una mañana de turismo y compras por Roma nos encantaron los platos que pedimos: unos espagueti a la vongole (con almejas) exquisitos, otros con cigalas que estaban impresionantes, una pasta rellena de salmón y queso fresco y una auténtica lasagna al forno, además de postres italianos tradicionales como tiramisú, pannacotta o profiteroles.

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Sin duda, si volvemos a Roma, volveremos a estos tres restaurantes, de lo mejor de nuestra visita.

En cuanto a las recomendaciones puramente turísticas, poco hay que decir que no se haya dicho ya sobre una ciudad como Roma, salvo que 4 días nos resultaron escasos para visitar todo y nos quedaron cantidad de cosas por ver (así tenemos excusa para un segundo viaje).

Nos centramos en visitar los monumentos más destacados, como los Foros Romanos y el Coliseo (esta visita es de día entero y recomendamos hacerla en 2 partes: los Foros Romanos por la mañana, mejor a primera hora para evitar el calor, y el Coliseo por la tarde, para aprovechar la caída del sol durante la visita, ya que salen unas fotos espectaculares!).

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Otro día lo dedicamos entero a los Museos Vaticanos, Capilla Sixtina y la Basílica de San Pedro. Para nosotros fue muy emocionante visitar el Vaticano en Año Jubilar y poder entrar a la Basílica por la Puerta Santa. Para los Museos Vaticanos recomendamos comprar las entradas previamente por internet ya que, aunque haya que pagar un poquito más, te evitas las cosas y accedes por la puerta del “fast track”. En verano, con el calor que hace y la cantidad de turistas, las colas pueden ser interminables, así que merece la pena ahorrarse la espera y empezar la visita sin agobios.

Algo importante si vais a visitar Roma en verano es el calor: no bajamos de los 30 grados ninguno de los días de nuestra visita, que fue a mediados de Julio. Es importante hidratarse bien, bebiendo agua cada poco y no sólo cuando tengamos sed. Protección solar y sombrero son imprescindibles, ya que pasaréis la mayor parte del día al aire libre. Un abanico no viene nada mal y, sobre todo, calzado cómodo.

Una cosa que me sorprendió, a raíz del calor, era ver como se derretían las aceras en las horas del día de más calor, hasta el punto que si pisabas dejabas tu huella. En muchas zonas del centro las aceras están alquitranadas, en vez de tener las habituales baldosas, por lo que con las altas temperaturas el material se derrite.

También hay que tener en cuenta, debido a que con el calor tendemos a vestirnos con pantalón corto y camisetas de tirantes, que en las iglesias no está permitido entrar sin cubrirse. Sabíamos de la normativa dentro de algunas zonas del Vaticano, como en la Capilla Sixtina o en la Basílica de San Pedro, pero no que en todas las iglesias de la ciudad se lo tomaran con tanta seriedad, hasta el punto de que nos “invitaron a irnos” en la Chiesa di Gesu, de los PP Jesuitas, por ir con pantalón corto. La recomendación para poder entrar en las iglesias sin morirse de calor es meter en la maleta algún tipo de chal fino o pareo, que podamos atar a modo de falda larga y que nos tape las piernas, y otro para poner sobre los hombros. Al salir de las iglesias nada más fácil como guardarlos en el bolso!

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En la Chiesa di Gesu antes de que nos echasen. Su bóveda es espectacular y se puede fotografiar con este espejo.

Otros lugares que son imprescindibles y fáciles de visitar, ya que quedan cercanos entre sí son el Panteón, la Piazza Navona y la Fontana di Trevi. Esta última de noche es espectacular. Merece la pena esperar un poco por conseguir hueco para sacarse una foto al borde del agua.

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La Piazza d’Espagna no la pudimos apreciar en todo su esplendor, ya que la mítica escalinata estaba cerrada por obras, así que dimos un paseo por los alrededores, subiendo la calle desde la Piazza del Popolo, con sus iglesias gemelas.

Otra visita que merece la pena hacer a la caída de la noche es la del Trastevere, el barrio más antiguo de la ciudad, y lleno de vida y sitios donde cenar y tomar algo. Cruzar el Tiber por alguno de sus puentes, observar la iluminación, los mercadillos que existen en su rivera, y llegar al Trastevere, con sus callejuelas y su ambiente, para disfrutar de la noche romana.

En definitiva: es una ciudad que nos ha enamorado. Por su cultura, por sus monumentos, por su historia, por su gastronomía, por su moda… Volveremos!

 

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6 comentarios sobre “Roma, la ciudad eterna

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  1. Que maravilla y que experiencia, yo no he ido y la verdad es que tengo muchísimas ganas, tiene que ser preciosa y ademas tanto en programas como en películas cada vez que la veo me enamoro mas. Que envidia!! Un besito MUAK

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  2. holaaaaaaa!!!!!!!!! Si ya me gustaba Italia ahora me gusta más.Que lugares más bonitos nos enseñas en el post.Y por cierto dan ganas de ir solo para comer todo lo que nos muestras!!!.Que maravilla.Si tienes razón en que hay que ir a los lugares de origen a probar su gastronomía, yo siempre lo pienso,es donde mejor se puede saborear de verdad su esencia.Gracias por mostrarnos tanta belleza.Y felices fiestas.Un besoo

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  3. Hola Chicas!

    Nosotros estuvimos en Roma el pasado Octubre y la verdad es que se agradece por el clima (más suave que en verano) y por la afluencia masiva de turistas (ya que en octubre no es tanto). En nuestro caso estuvimos 5 días y disfrutamos muchísimo de la visita a esta bellísima capital europea.

    Estamos de acuerdo con vosotras en que la gastronomía es de otro mundo. Nada que ver con lo que se denomina aquí ‘comida italiana’.

    Me alegro que disfrutáseis tantísimo de Roma. Desde luego tenemos que volver!! 😉

    Por cierto, ya nos contaréis que os pareció Split. Nosotros flipamos con Croacia!

    Bsss y Felices Fiestas!

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  4. Hola Guapísima!!

    Que maravilla de viaje, ir a Roma es un viaje que aun lo tengo pendiente, he estado en Milan varias veces pero a Roma aun no he ido, y las personas que han estado siempre vienen encantadas de esa ciudad. La comida Italiana no tiene nada que ver con la comida italiana de aquí, cuando estuve en Milan me enamore de esas pequeñas “Trattorias” donde las pizzas saben a Italia, que ganas tengo de volver. Un besazo y felices fiestas.

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  5. Me encanta viajar, conocer nuevos lugares, nuevas gentes, nuevas costumbres, gastronomía… cada viaje es un experiencia qué recordar. Roma es una de las ciudades que me gustaría volver. Hace ya mucho que la visité y tengo la espinita de volver algún día.
    De momento sigo disfrutando de la ciudad que me acoge, Barcelona y todas las cosas por hacer que tiene todos los días del año.

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